CARRILLA ARTICULAR
La nota del reportero de policíacas que habla de la muerte de un bebé en la clínica del IMSS en Tuxtla Gutiérrez, nos habla de la ineficiencia de la institución, la falta de compromiso de los médicos y de la poca coordinación entre el delegado en Chiapas, Dr. Efrén Samuel Orrico Torres con todo el personal… La negligencia es una sombra que acompaña a todos los médicos en el Seguro Social, más por estas fechas cuando todo mundo se va de vacaciones y subrogan servicios hasta de los intendentes… Quines atienden a los pacientes son, por lo general, pasantes de medicina y chance hasta esquiroles de estos… No hay un control del que pueda uno confiarse… Ahora que mi hermano adolece he visto una serie de injusticias y junto a él, o sea, a su alrededor hemos visto morir a cuando menos cinco personas en menos de 15 días porque los médicos jamás están en sus lugares o la atención emergente no llega a tiempo… El caso de la bebé es patético… Incluso, eso de haberle extendido dos certificados médicos ya es para Ripley… Dicen que al nacer, el médico partero la dio por muerta porque no lloró después de las clásicas nalgadas; los familiares se la llevaron desconsolados y, cuando la velaban en su féretro, revivió y comenzó a pujar y a llorar y la sacaron para ingresarla de nuevo al IMSS y después de varias horas de indiferencia la dejaron morir finalmente tal y como lo asentaron en el primer certificado de defunción… Y, claro, como era de esperarse, como hubo una “segunda muerte”, le extendieron otro documento; este sí, ya final y con la prueba fehaciente de que la bebé no volvería al nosocomio… Es difícil creer que pasen estas cosas en una institución considerada de las más equipadas en el país, no prestigiosas pero sí con la tecnología o los avances necesarios para hacerle frente a esos eventos… Duele mucho decirlo, el Instituto Mexicano del Seguro Social a estas alturas ya no es suficiente, ni en personal, ni en equipamiento… Tan sólo en estos días que me ha tocado estar cerca de mi hermano y viendo de cerca de la muerte, he podido constatar lo que todo mundo sabe pero no lo hace público… El edificio viejo del 5 de mayo es una porquería, los baños, los muebles, las camas, los laboratorios y todos los instrumentales médicos son de la segunda guerra mundial… Todo es obsoleto… Las enfermeras se quejan y los médicos también… Arguyen indiferencia de parte de las autoridades, aseguran no contar con las herramientas necesarias para desempeñar su profesión y, por ello, no hacen más, ni por la institución, ni por los pacientes… Toda esta semana no ha habido médico del IMSS, los dos o tres que se pasean por los cuatro o cinco pisos del inmueble son subrogados, es decir, ajenos a este instituto médico… Es terrible caer en el Seguro Social por estas fechas… Camas despeltradas, camas viejas con colchones rotos, sábanas amarillentas, batas rotas y descoloridas, mugre por todas partes, zancudos y harta mugre en los baños que apestan y baños sin regadera para los enfermos… No le digo de las sillas de rueda porque parecen de comedor… Falta medicina y, no me lo va a creer, hasta jeringas, algodón y otros de estos materiales necesarios… Da pena ajena estar dentro, pero la necesidad obliga… Lo peor de todo es que el IMSS goza de tan impunidad que increíblemente todo puede pasarle a un paciente, hasta perder la vida de la peor manera y, nadie resulta castigado, nadie sanciona al médico asesino o al negligente… Tristemente se ha sabido de casos de personas que son amputadas equivocadamente o intervenidas quirúrgicamente por un mal diagnóstico o porque el doctor se equivocó de paciente… Es trágico, pero eso y más es el Instituto Mexicano del Seguro Social… Una verdadera calamidad… ¡Dios nos ampare!…
DISCO INTERVERTEBRAL
En mi columna de ayer mencioné lo de un incidente entre dos vehículos oficiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado, en donde viajaban tres funcionarios de dicha institución, entre ellos el Jefe de la Unidad de Comunicación Social, Héctor Flores Vázquez, de quien jamás dije conducía tal o cual unidad, culpable o inocente; sin embargo, a su llamado de ayer mismo, del cual me aseguró enviaría carta aclaratoria (y no lo hizo) me atrevo responderle con más precisiones de las que me hizo… Si bien dije iba a bordo de uno de los dos vehículos accidentados, mencioné en compañía de Francisco Rodrigo Herrera Games, no en calidad de conductor ni de responsable, sólo hice énfasis en su actuación, “mostró el más claro ejemplo de impunidad y abuso de autoridad que cualquier servidor público haya hecho en esta administración sabinista” (SIC)… Así nomás, y creo fue lo más fuerte… Héctor se defiende y dice no conducía ninguna de las unidades y que el responsable es Jesús Valencia… Si así lo dice y Tránsito del Estado dio cuenta, ahí que quede pero, hay algo extra, Héctor refiere que el único reportero gráfico en el incidente es uno de otro periódico que no es este; sin embargo, eso no significa tenga autoridad para censurar el oficio de quien lo ejerce sin miramientos; es más, el que nada debe, nada teme… Y si ya lo sabe el Procurador Raciel López Salazar, como me lo aseguró por teléfono, ¿para qué preocuparse?... Está demás tanto borlote por un choquecito de carritos eléctricos… ¿O no?
APÓFISIS TRANSVERSADel Conejo Bus ni sus luces… Estaba destinado para entrar en acción el pasado 1 de noviembre, luego para finales de ese mes; llegó la Navidad y para ayudar a Santaclós a cargar sus juguetes; eso sí, José Rubén Cruz Aguilera mandó pintar la Avenida Central unas líneas que delimitan el carril exclusivo para tan ansiado transporte; sin embargo, nada se sabe de él y esas rayas amarillas comienzan a palidecer, primero porque la pintura es corriente y, segundo, porque con todo y el show que se armó para respetar ese espacio a la gente le importa un comino… Nos preocupa lo del Conejo Bus porque ya me hacía ilusiones de presumírselo a mis cuates que vienen de vacaciones a Tuxtla pero, no, creo se quedarán con las ganas… Ojalá no sea otro cuento más o es que en realidad ¿necesita biocombustible a base de zanahorias?... Ingrato que es el Jaime Valls, ya nos dejó con la ilusión de ver el primer transporte moderno que podría desplazar a la bola de chafiretes que se disputan el pasaje en la Avenida Central convertida en pista de la Nascar… Urge, la verdad, ese transporte público del que tanto rollo nos han echado y que, aunque le pese a los viejos transportistas, ya no estamos para humillaciones, leperadas, agresiones de todo tipo en esas hediondas combis… Ojalá no nos engañen de nuevo y pase lo mismo con los del cruce desnivel de la carretera a Villaflores que ya quedó como gruta de Cacaguamilpa… Ni hablar… Puras fallas… Y hasta aquí… ¡Ufff!… gurguha@hotmail.com
La nota del reportero de policíacas que habla de la muerte de un bebé en la clínica del IMSS en Tuxtla Gutiérrez, nos habla de la ineficiencia de la institución, la falta de compromiso de los médicos y de la poca coordinación entre el delegado en Chiapas, Dr. Efrén Samuel Orrico Torres con todo el personal… La negligencia es una sombra que acompaña a todos los médicos en el Seguro Social, más por estas fechas cuando todo mundo se va de vacaciones y subrogan servicios hasta de los intendentes… Quines atienden a los pacientes son, por lo general, pasantes de medicina y chance hasta esquiroles de estos… No hay un control del que pueda uno confiarse… Ahora que mi hermano adolece he visto una serie de injusticias y junto a él, o sea, a su alrededor hemos visto morir a cuando menos cinco personas en menos de 15 días porque los médicos jamás están en sus lugares o la atención emergente no llega a tiempo… El caso de la bebé es patético… Incluso, eso de haberle extendido dos certificados médicos ya es para Ripley… Dicen que al nacer, el médico partero la dio por muerta porque no lloró después de las clásicas nalgadas; los familiares se la llevaron desconsolados y, cuando la velaban en su féretro, revivió y comenzó a pujar y a llorar y la sacaron para ingresarla de nuevo al IMSS y después de varias horas de indiferencia la dejaron morir finalmente tal y como lo asentaron en el primer certificado de defunción… Y, claro, como era de esperarse, como hubo una “segunda muerte”, le extendieron otro documento; este sí, ya final y con la prueba fehaciente de que la bebé no volvería al nosocomio… Es difícil creer que pasen estas cosas en una institución considerada de las más equipadas en el país, no prestigiosas pero sí con la tecnología o los avances necesarios para hacerle frente a esos eventos… Duele mucho decirlo, el Instituto Mexicano del Seguro Social a estas alturas ya no es suficiente, ni en personal, ni en equipamiento… Tan sólo en estos días que me ha tocado estar cerca de mi hermano y viendo de cerca de la muerte, he podido constatar lo que todo mundo sabe pero no lo hace público… El edificio viejo del 5 de mayo es una porquería, los baños, los muebles, las camas, los laboratorios y todos los instrumentales médicos son de la segunda guerra mundial… Todo es obsoleto… Las enfermeras se quejan y los médicos también… Arguyen indiferencia de parte de las autoridades, aseguran no contar con las herramientas necesarias para desempeñar su profesión y, por ello, no hacen más, ni por la institución, ni por los pacientes… Toda esta semana no ha habido médico del IMSS, los dos o tres que se pasean por los cuatro o cinco pisos del inmueble son subrogados, es decir, ajenos a este instituto médico… Es terrible caer en el Seguro Social por estas fechas… Camas despeltradas, camas viejas con colchones rotos, sábanas amarillentas, batas rotas y descoloridas, mugre por todas partes, zancudos y harta mugre en los baños que apestan y baños sin regadera para los enfermos… No le digo de las sillas de rueda porque parecen de comedor… Falta medicina y, no me lo va a creer, hasta jeringas, algodón y otros de estos materiales necesarios… Da pena ajena estar dentro, pero la necesidad obliga… Lo peor de todo es que el IMSS goza de tan impunidad que increíblemente todo puede pasarle a un paciente, hasta perder la vida de la peor manera y, nadie resulta castigado, nadie sanciona al médico asesino o al negligente… Tristemente se ha sabido de casos de personas que son amputadas equivocadamente o intervenidas quirúrgicamente por un mal diagnóstico o porque el doctor se equivocó de paciente… Es trágico, pero eso y más es el Instituto Mexicano del Seguro Social… Una verdadera calamidad… ¡Dios nos ampare!…
DISCO INTERVERTEBRAL
En mi columna de ayer mencioné lo de un incidente entre dos vehículos oficiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado, en donde viajaban tres funcionarios de dicha institución, entre ellos el Jefe de la Unidad de Comunicación Social, Héctor Flores Vázquez, de quien jamás dije conducía tal o cual unidad, culpable o inocente; sin embargo, a su llamado de ayer mismo, del cual me aseguró enviaría carta aclaratoria (y no lo hizo) me atrevo responderle con más precisiones de las que me hizo… Si bien dije iba a bordo de uno de los dos vehículos accidentados, mencioné en compañía de Francisco Rodrigo Herrera Games, no en calidad de conductor ni de responsable, sólo hice énfasis en su actuación, “mostró el más claro ejemplo de impunidad y abuso de autoridad que cualquier servidor público haya hecho en esta administración sabinista” (SIC)… Así nomás, y creo fue lo más fuerte… Héctor se defiende y dice no conducía ninguna de las unidades y que el responsable es Jesús Valencia… Si así lo dice y Tránsito del Estado dio cuenta, ahí que quede pero, hay algo extra, Héctor refiere que el único reportero gráfico en el incidente es uno de otro periódico que no es este; sin embargo, eso no significa tenga autoridad para censurar el oficio de quien lo ejerce sin miramientos; es más, el que nada debe, nada teme… Y si ya lo sabe el Procurador Raciel López Salazar, como me lo aseguró por teléfono, ¿para qué preocuparse?... Está demás tanto borlote por un choquecito de carritos eléctricos… ¿O no?
APÓFISIS TRANSVERSADel Conejo Bus ni sus luces… Estaba destinado para entrar en acción el pasado 1 de noviembre, luego para finales de ese mes; llegó la Navidad y para ayudar a Santaclós a cargar sus juguetes; eso sí, José Rubén Cruz Aguilera mandó pintar la Avenida Central unas líneas que delimitan el carril exclusivo para tan ansiado transporte; sin embargo, nada se sabe de él y esas rayas amarillas comienzan a palidecer, primero porque la pintura es corriente y, segundo, porque con todo y el show que se armó para respetar ese espacio a la gente le importa un comino… Nos preocupa lo del Conejo Bus porque ya me hacía ilusiones de presumírselo a mis cuates que vienen de vacaciones a Tuxtla pero, no, creo se quedarán con las ganas… Ojalá no sea otro cuento más o es que en realidad ¿necesita biocombustible a base de zanahorias?... Ingrato que es el Jaime Valls, ya nos dejó con la ilusión de ver el primer transporte moderno que podría desplazar a la bola de chafiretes que se disputan el pasaje en la Avenida Central convertida en pista de la Nascar… Urge, la verdad, ese transporte público del que tanto rollo nos han echado y que, aunque le pese a los viejos transportistas, ya no estamos para humillaciones, leperadas, agresiones de todo tipo en esas hediondas combis… Ojalá no nos engañen de nuevo y pase lo mismo con los del cruce desnivel de la carretera a Villaflores que ya quedó como gruta de Cacaguamilpa… Ni hablar… Puras fallas… Y hasta aquí… ¡Ufff!… gurguha@hotmail.com

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