miércoles, 21 de octubre de 2009

21 OCTUBRE 2009

CARRILLA ARTICULAR
En menos de tres años, Juan José Sabines Guerrero ha sido el gobernador cuyos cambios en su gabinete podrían convertirlo en candidato natural al récord de Guinnes o, aunque usted no lo crea, de Ripley… Ningún jefe de gobierno en la historia de la administración pública estatal de este vapuleado territorio sureño, fue tan desconfiado, escurridizo e inestable que el actual… En todas las Secretarías, Coordinaciones y Direcciones de su administración, ha removido cuantas veces ha querido a los titulares, lo cual, para los politólogos y sociólogos del país, es simplemente un mal síntoma de ingobernabilidad… Por la Secretaría de Turismo han desfilado cinco titulares; en Salud tres; Economía tres; Desarrollo Social tres; Contraloría tres; Infraestructura dos; Educación Pública dos; Secretaría de Gobierno dos; Secretaría del Campo dos; Hacienda tres; Medioambiente dos; Seguridad tres… Y así se la puede uno llevar con el resto de las oficinas y encontrar más de dos o tres relevos sorpresivos y, muchos de ellos sin explicación… Pero llama la atención los excesivos cambios, remociones, liquidaciones, despidos, ceses o como quiera llamarle a lo ocurrido cada seis meses en la Coordinación de Comunicación Social, a la cual se le ha agregado (indebida e ilegalmente) o extendido de Opinión Pública o de Información Pública, cuando la sociedad es la menos tomada en cuenta para los actos realizados por el gobierno… Pues bien, allí, en esa oficina donde debe permanecer el hombre o la mujer de las mayores confianzas del gobernador, es donde se fraguan los golpes bajos y los no tanto; es desde donde se opera la información institucional, oficial, donde se tira línea o se decide cuál o tal nota debe salir y cómo en más del 90 por ciento de los medios locales, sean impresos, electrónicos o digitales… COCOSO, como comúnmente se le conoce a esa área multirobada oficina y, donde se ejercen recursos al por mayor a fondo perdido y muy poco a comprobación, es de donde le han salido los dolores de cabeza más fuertes y las canas más verdes al jefe del Ejecutivo Estatal… Y no es para menos, pues, según la conformación de su gabinete en 2006, quienes iban a la cabeza de los principales puestos eran nada más y nada menos que exquisitos y muy cercanos amigos de escuela y parrandas… Allí es de donde surge el llamado clan de “Los Cachones”; es decir, los hijos predilectos de La Ibero, institución que sin ser un “campus” de agricultura, da más fresas que Morelia… El caso es que, en lo que va de los tres años del gobierno de Juan José, han desfilado por allí, Juan Carlos López Fernández (del 6 de diciembre de 2006 al 30 de abril de 2007), Jaime Ricardo Culebro Guillén (del 30 de abril de 2007 al 22 de febrero de 2008), Roberto Serrano Altamirano (del 22 de febrero al 17 de Noviembre del 2008), Fausto Jacobo Elnecavé Luttmann (del 17 de noviembre de 2008 al 22 de mayo de 2009) y Miguel Ángel Osio Trejo (del 22 de mayo al 16 de octubre de 2009); este último no duró ni cinco meses en el cargo… Y cada uno tiene su historia, plagada de grillas y arrebatos, intentonas de golpes de Estado, zancadillas hacia adentro y fuera de la bacinica… Golpes inimaginarios, pero consentidos por el gobernador, pues, en teoría, el más informado de Chiapas, es él; o sea, todo lo sabe y lo permite… Entonces, COCOSO, ha sido la institución de la locura, la base aérea desde donde se derriban aviones y helicópteros, desde donde las bazucas y lanzamisiles dan en los blancos con toda seguridad pero con nada de perfección… Desde allí se ha pagado para que peguen los escribidores a sueldo a los “funcionarios incómodos”, como la campaña más conocida contra los hermanos Gamboa (Toño y Alejandro) que le costó el puesto a Jacobo, independientemente de la carretada de millones de pesos que dejó de pagar, a la prensa, según revelaciones del propio gobernador aquella noche triste del mes de las madres en donde le dieron a Miguel Ángel Osio la bienvenida jamás vista a ningún otro servidor público ante los casi 100 editores que se dieron cita más para reclamar su chayo que para aplaudir la llegada del nuevo inquilino sabinista… Y parecía que todo quedaría allí, pero no, porque la grilla de Jacobo, dentro y fuera de la administración pública es mordaz, hiriente y certera, tanto así que, Juan José Sabines Guerrero prefirió aplicar aquella máxima de: “Si no puedes con tu enemigo, únetele”, y allí está de nuevo, como flamante Director de Televisión, con una experiencia magra consistente en haber conducido un programa oficial de campaña en una de las televisoras que cobra más de 10 millones de pesos mensuales por alabar las buenas obras y los actos de caridad de quien asegura una y mil veces, gobierna al estado… Cuando salió “El Chapitas”, como le apodan a Juan Carlos López Fernández (hoy legislador federal), ex coordinador de Comunicación Social, nadie dijo nada, sobre todo porque se fue a probar suerte a Palenque como candidato a diputado local y ganó… Cuando se fue Jaime Ricardo Culebro Guillén, “El Turbo” (no sé si porque trae el escape abierto le apodan así o porque perteneció a una banda ochentera tipo Menudo), todo mundo pensó que había sido intrigado y depuesto por su más acérrimo rival, Fausto Jacobo Elnecavé Lutmmann, quien despachaba junto con él en la misma oficina… Y así fue… No cupo la menor duda, por más súplicas y ruegos no ocupó él el cargo sino Roberto Serrano Altamirano… Cuando se va este último de COCOSO, ya reinventada como Coordinación General de Comunicación Social y Relaciones Públicas, todo mundo coincide en que el tirador le pegó duro y a la cabeza… Sí, In Fausto Jacobo había hecho de las suyas porque quien lo suple en el cargo es él, pero no por mucho tiempo… Las fallas de “Mefistófeles”, como le dicen sus más cercanos amigos, lo llevan a vaciar las arcas del recién bautizado Instituto de Comunicación Social y Opinión Pública… Se habla de un desfalco superior a los 300 millones de pesos en gastos para televisión y canonjías para algunos impresos y columnistas consentidos… En tres meses podía sacarse las lengüetas de las bolsas y no había ni polvo de pan… Fue entonces cuando el gobernador tomó la decisión de correrlo públicamente y culparlo de todas las faltas de dinero en la institución… Lo emplazó frente a los directores de los medios a cubrirles los adeudos en menos de 15 días… Y se fue… Pero no cumplió… A la llegada de Miguel Ángel Osio Trejo, un periodista de amplia trayectoria y de reconocimiento mundial, Mefistófeles siguió operando tras el trono, aunque desde el ostracismo, como me dijo hace poco Juan Carlos Cal y Mayor, “los políticos sólo se mueren cuando van al panteón”… Los casi cinco tortuosos meses de Director de la Coordinación General de Comunicación Social e Información Pública (nótese el nuevo cambio de nombre), debieron ser más que suficientes para tirar la toalla; sin dinero, sin el respaldo pomposo visto aquella noche; sin siquiera un apapacho en las horas aciagas, llegaron a cansar a Migue Ángel hasta que, hace unos días, el pasado viernes, ocurrió lo que tenía qué ocurrir… Renunció… Y entonces se repite la misma historia e histeria: Más vale malo por conocido, que bueno por conocer… Sí, Fausto Jacobo regresó, pero como Director de Televisión, apoyado por Miguel González Alonzo, hoy Director de Radio y futuro (más bien, en breve) Director General del Sistema Chiapaneco de Radio, Televisión y Cinematografía… ¿Y e COCOSO quién queda?... El regreso de los “J” es inminente… Ese mismo viernes se le dijo a los directores de los medios, allí mismo, en Casa de Gobierno, ya sin pachanga ni tanta romería que, Jaime Ricardo Culebro Guillén, había aprobado (¡al fin!), las pruebas de confianza y regresaba a casa, después de más de un año de ver ganar a otros… Esa es la política de retroceso más fabulosa jamás vista en Chiapas… ¡Enhorabuena!... Y hasta aquí… ¡Ufff!... gurguha@hotmail.com

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